martes, 8 de febrero de 2011

De la tormenta






Llévese usted,
de los cristales de la tormenta,
el rayo en sus ojos.
Lo tiene ya, escondido en sus pupilas.

Tráigame el rojo de la amapola
que  lleva también en su verbo,
despertar de la noche rellena de día.

Como una plaza otrora inaccesible,
la vida es atacada y conquistada.



Saludos con el viento.






4 comentarios:

Javier H dijo...

Interesante tu blog. Y además vas a leer tú poesía en Segovia, magnífica ciudad para la poesía.

Un saludo

María Blázquez Alonso dijo...

Gracias amigo, espero no decepcionar.

Un cordial saludo

El conocimiento es un amigo mortal dijo...

Es admirable la nitidez de esas imágenes en tu mente,la presencia acerada de su sonido, la claridad cegadora de la entonación. Admirables los pliegues de tu voz, sus acuchilladoras aristas, sus radiantes rincones. Tienen una realidad más acendrada pronunciadas que escritas, parecen haber cobrado vida propia, como si siempre hubieran estado ahí, esperando que alguien las leyera, esperando encarnarse en una boca - en unos ojos - apropiada, esperando el momento para salir del escondite del alma de este cuaderno y volver a ella poderosas, indestructibles, inmortales, con la fuerza de lo que está más allá de la realidad y del tiempo...

Un abrazo, María.

María Blázquez dijo...

Muchas gracias... haces que el poema parezca más grande.

Un abrazo.

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