sábado, 22 de diciembre de 2012

He creído


He creído oír tu risa. No podía ser.
Al instante recordé que no estabas.
No podía ser porque aquella risa
no era tu risa de aire;
provenía de los suburbios
de mi recuerdo. Vuelve.



Saludos con el viento.


8 comentarios:

Amando García Nuño dijo...

La mejor risa, igual que el mejor llanto, habita en esos suburbios. Que no nos los expropien nunca.Un abrazo, amiga.

María Blázquez dijo...

Pues tienes razón. Eso nadie me lo puede quitar.
Un abrazo fuerte.

El conocimiento es un amigo mortal dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El conocimiento es un amigo mortal dijo...

Antiguamente el éxito de una obra, de un poema dependía de la grandeza del autor, hoy depende sobre todo de la grandeza del público, o sea, de su número...

Eres grande, María. Ciertas virtudes sólo pueden serlo en secreto. Un exceso de luz ejerce sobre ellas el mismo efecto que la proximidad en las mújeres empolvadas...A veces no hace falta decir nada...

En fin... ¡ Qué soledad ! Igual que el resto del año, pero estos días se nota más...Deliro, vigilo, maquino, contemplo, calculo...Nada.

Brujavolandera dijo...

Volverá y reiremos juntos.Besos.

María Blázquez dijo...

Te entiendo... Te acompaño... Y gracias.
Abrazo.

María Blázquez dijo...

Te entiendo... Te acompaño... Y gracias.
Abrazo.

María Blázquez dijo...

Sí... Si Dios quiere, así será.
Un abrazo.

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