lunes, 29 de julio de 2013

El reuma de tu desamor

El reuma de tu desamor tulle mi cuerpo
sin necesidad de lluvia, humedad o tormenta.
Brota igual que el picor de una antigua cicatriz,
es un grifo abortando gotas en el silencio.
Cuando el calor apacigua mis huesos,
la espina seca brota como un achaque impróvido.
No es vacío el impulso,
consigue arrancarme estos versos.
Con lo que antes subía el estómago a la boca
vomito de risa sobre este folio.

Negro sobre blanco; mi blanco sobre lo negro.



Saludos con el viento.

7 comentarios:

El conocimiento es un amigo mortal dijo...

Hola María:

Una fina manera de hablar del desamor. De entre el repertorio de silencios que éste ocasiona, los del poema no son de los que ocultan una gran verdad, para la que tal vez nuestros labios no están preparados, o no lo están los oídos de los otros...

Tampoco los silencios expresan mejor el desamor que estas palabras, ni siquiera los sólidos, pesados o desesperados...

La zona de nosotros que decide, que sabe, que ama, también es capaz de decidir progresivamente suprimir palabras, rendirse a la evidencia de que no consiguen comunicar nada...

Es un desamor puro el del poema, con todos los matices expuestos en su claridad - " Negro sobre blanco; mi blanco sobre lo negro " - . No como el desamor callado, denso y con pliegues, con doblez pastosa. La diferencia aquí es que uno siente lo mismo que el que se escapa provisionalmente - " vomito de risa ... " -.

Un abrazo.

María Blázquez dijo...

Querido Juan, cierto es que llega un momento en que, quizá, espontáneamente, se suprimen palabras. Puede ser porque una misma las haya superado, igual que hay poemas en los que se superan las metáforas...
El vómito de risa, no es desamor, tal vez sea lo más parecido a la indiferencia, a mi modo de ver, un paso más allá, por fortuna.

Un abrazo fuerte.

El conocimiento es un amigo mortal dijo...

Pienso igual que tú.

Pero también, que tus comentarios nunca están a la altura de tus escritos. Una de dos: O estás con Martín, o te pillo con el móvil, camino de la casa de tu ¿ enemigo ?, cuando me contestas.

Nunca podrás sumar lo que te admiro.


Un abrazo fuerte.

María Blázquez dijo...

Je, je... Ya sé (desde siempre) lo que me dices sobre los comentarios... Ciertamente, soy algo perezosa para ellos, pero también es porque soy muy reflexiva y podría escribir la Biblia si me suelto. En ocasiones, es por cualquier motivo de los que nombras, menos el de ir a casa de mi enemigo (je); no sé si tengo muchos, pero, ¿para que ir si puedo acercarme donde sí me quieren? Una de dos: iría para destruirlo o para firmar la paz; lo primero no va con mi esencia, y lo segundo no se lo merece.

Hablando sería distinto, ¿verdad? Ahí tendrías que mandarme a callar... Quizá me exprimo para el papel, no sé.

Gracias por tu comentario final, el que ya sabes que me ruboriza.

Por cierto, sí estoy con el móvil, me encuentro fuera del país.

Abrazo fuerte.

El conocimiento es un amigo mortal dijo...

Ésa es mi María...


Un Don Nadie.

Amando García Nuño dijo...

Iba a comentar algo sobre el desamor (alguna gilipollez como que el desamor no es privativo de uno de los elementos, sino que fluye entre ambos, o algo así) pero he ojeado los comentarios entre ustedes vosotros, y -reconociendo la valía de los versos_ me parecen aún más apasionantes.
Abrazos a ambos dos. Nunca podréis sumar lo que me impresionáis.

María Blázquez dijo...

Tus comentarios forman parte imprescindible de "la triada", querido compañero; son aire fresco e ingenioso.

Un fuerte abrazo.

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