martes, 2 de julio de 2013

No escribo lo que leo

No escribo lo que leo. A veces me copio,
después lo denuncio y reclamo mis derechos.
No plagio la palabra, pretendo su espíritu.

Me entregaré -si es un delito- o escribiré
hasta que me encuentren.





Saludos con el viento.

5 comentarios:

Amando García Nuño dijo...

Copiarte (aunque sea a ti mismo) no debería ser delito, todos copiamos continuamente. Buscar el espíritu de la palabra, sin embargo, es para cadena perpetua. A escribir, claro.
Salud-itos

El conocimiento es un amigo mortal dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El conocimiento es un amigo mortal dijo...

Eres única, María. Nadie sabe lo que es la palabra, cuál es su origen y su límite, cómo nace y cómo muere. Es imposible copiarte, ni siquiera tú misma. Cuando escribes, cierras las frases echándole la llave de tu alma...


Un abrazo.

María Blázquez dijo...

Querido Amando, según tu sentencia, me esconderé en el rincón más oscuro. ¡Menos mal que ya no existe La Roca! Je, je...

Un abrazo.

María Blázquez dijo...

Mi querido Juan, gracias... No puedo evitar, supongo, que esa llave, por muy etérea que sea, al final desvele su presencia.

Abrazo.

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