martes, 10 de abril de 2012

II Certamen Internacional de Novela corta "Giralda"

He tenido la suerte de resultar acreedora del Primer premio en el II Certamen Internacional de Novela corta "Giralda" con mi novela "El pintor ciego".
Quiero dar las gracias a la Asociación Itimad y al Jurado, y , por supuesto, a los que siempre estáis ahí, que leo y que me leen. Los que siempre me aportáis algo y empujáis para seguir creciendo.





GRACIAS





El acto de clausura, presentación de la obra y entrega de premios, será en el Excelentísimo Ateneo de Sevilla el 11 de Junio a las 19,00h.
Estáis todos invitados.


Saludos con el viento.

9 comentarios:

El conocimiento es un amigo mortal dijo...

Somos indiferentes a los premios, pero disfrutamos encontrando hechos reales que nos recuerdan nuestros méritos y el arte. En fin, no puedo añadir mucho más. Hay que procurar por todos los medios no sorprenderse de descubrir en el fondo de tu alma aquello que antes pusiste en ella a fin de descubrirla...

Enhorabuena, primor.

Un beso.

María Blázquez dijo...

Gracias, querido amigo.
Entiendo y saboreo lo que me dices.
Espero que te sientas como uno de los grandes aludidos de entre aquellos a los que me refiero en la entrada.

Un abrazo.

Amando García Nuño dijo...

Yo, con la invitación que me hiciste en Frías a entrar en tu vida, y la del facebook, me conformo.Pero ójala pudiera estar en Sevilla contigo ese día. Felicidades, amiga.

María Blázquez dijo...

Tu formaste parte del premio que recibí en Frías.
Estarás en Sevilla con mi recuerdo.
Gracias amigo.
Un abrazo.

Soñadora de poemas dijo...

Me alegro María... Aún sigo esperando tu email. bss

María Blázquez dijo...

Querida Estefanía, gracias, y tienes toda la razón con lo del mail. Disculpa.
Te escribiré uno con tranquilidad y mucho cariño, aunque es probable que no lo creas, no lo había olvidado.
Un abrazo muy fuerte.

El conocimiento es un amigo mortal dijo...

Querida María :

Viví durante muchos años en Sevilla, pero ya no. Echo mucho de menos las vidas que no he vivido, los caminos a los que renuncié. No es que crea que me he equivocado, pero necesitaba salirme de mi camino por un tiempo. Estaba cansado de ser yo, como si me sostuviera a peso a mí mismo. Pero tampoco me atraía hacer una locura, irme a París o a Londres, por ejemplo, y adoptar otra vida y otra identidad. Eso es disolverse y no sirve de nada. Regresé a la tierra de mis padres. La vida es un tiempo, no un espacio. Las cosas también cumplen años y por rodearse de las calles de la niñez no la sentimos más intensamente. Incluso a veces me muestran la hostilidad al desconocido, o, lo que es peor, la indiferencia. Tal vez me he decidido por un término medio, salir del camino sin abandonarlo, caminar por el margen, por la cuneta. Siempre me detengo en la cruz. Campos de olivos, undívagos, se extienden al horizonte, desde aquí te acompañaré ...

Un abrazo fuerte.

María Blázquez dijo...

Querido Amigo:
¿Cómo echar de menos algo que no se ha conocido?

Estás viviendo tus vidas, todas son la misma; la tuya.
El camino lo debemos elegir nosotros, así como las paradas (son necesarias); el error sería seguir adelante con unas anteojeras sin detenerse a mirar o reflexionar. Bien por ti.
Me atrevería a decir que uno no se cansa de ser uno, sino de ese tiempo de uno que está viviendo, y desea darse/le un giro. Es totalmente lícito y sano, siempre buscando el crecimiento y huyendo de la apatía espiritual, como tú, que te paras en esa cruz a buscar, pensar, tu trascendencia.
Se puede escapar de lugares, situaciones, no de uno mismo, aunque cambiemos de escenario, pero -tú sabes que voto por ello y doy fe- sí se puede cambiar de piel.
Nuestra vida es nuestra sombra, es lo que está ocurriendo delante de nuestras narices cuando nosotros, a veces, nos obcecamos en buscarla.

Como dijo La Gárgola Almada:
“Mi vida, que comenzó en su día y muchas veces, comienza aquí y hoy como una fuente inagotable”

Sé que me acompañarás ese 11 de junio, yo te lo agradeceré con el viento.

Un abrazo.

María Blázquez dijo...

Mándame por mail tu correo Estefanía, no lo encuentro.
Un abrazo y gracias.

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