domingo, 15 de julio de 2012

Ya es el tiempo


Ya llega el tiempo del descanso.
Partiré de mí misma
para huir al solaz almibarado
de una copa de vino dulce.
Inicio el viaje desde cazuelas,
libros de texto
y amaneceres tempranos de frío
hasta el anís con agua
que me revelaron los turcos
o el insomnio salvaje en las noches de verano.

No hay puerta que se me resista
en las horas templadas
por la mano amiga del tiempo
a mi favor;
la incontestable paz
de la misión cumplida.





Saludos con el viento.

9 comentarios:

El conocimiento es un amigo mortal dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El conocimiento es un amigo mortal dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El conocimiento es un amigo mortal dijo...

A mí nunca me ha dolido la soledad. Me ha gustado siempre, y me la he procurado aunque hubiera gente a mi alrededor. Me solían decir que no vivía en este mundo, que volviera, que dónde estaba...
Siempre en Babia, inventando historias de alguien a quien le solían decir: " No eres de este mundo...". Qué placer crear un personaje como Olvido Solá , o construirlo, o como quieras llamar a esa experiencia en la que uno se retira de sí mismo y deja su interior como un escenario donde van pasando cosas. Esa ha sido mi vida, pasar de puntillas por lo que la gente llama realidad y dedicar todas mis energías a la ficción. El plato de sopa de letras era insípida al lado del plato de sopa que imaginaba...
Este rasgo de mi carácter, la tendencia a la soledad, ha ido acentuándose con el tiempo. En el fondo, no se trata sino de una de las manifestaciones de un rasgo más general: un cierto miedo a la realidad. Nunca he sido un valiente, por mucho que haya hecho de la necesidad virtud, que haya logrado algo valioso a partir de una manquedad, digámoslo solemnemente, metafísica. ¿ Es ese el origen de toda ficción, de toda contemplación ? Los espectadores griegos, aquellos que desde la grada veían el espectáculo, aquellos que eran los únicos que podían tener de él una visión completa, una visión del todo, puesto que no participaban, puesto que no eran parte, esos espectadores que han sido siempre los hombres de pensamiento, los hombres de creación, ¿ tuvieron, como yo, esa dificultad de meterse en la realidad, esa sensación de no pertenecer del todo a este mundo ?

El conocimiento es un amigo mortal dijo...

Aleixandre decía que escribir es vivir dos veces, pero yo creo que escribir es vivir la mitad. Si yo pudiera hacer algo, ¿ por qué iba escribirlo ? Nunca he escrito tan poco desde que conocí a E. hace un mes. He sido toda mi vida el licenciado Vidriera, temeroso de que que el contacto con el exterior me rompiera, como si mi alma fuera un globo y la realidad un erizo. Pero eso se ha acabado con E. Ella ha conseguido que ponga los pies en la tierra. Es un arte difícil de encontrar a alguien que tiene un rico mundo ideal y sabe transplantarlo a la realidad sin que se seque o se deforme hasta ser irreconocible. Muy pocas personas he encontrado como ella que dominaran esa práctica, es como si en ella se vieran las ideas al trasluz...En fin, así me siento, María. Soy real y no un personaje novelesco.

Un abrazo fuerte.

María Blázquez dijo...

Querido Juan:

Algo de soledad siempre acompaña al escritor. Éste siempre busca el momento apartado e íntimo en el que poder dar rienda suelta a la imaginación y la pluma (la imaginación siempre está en acción, pero no siempre puede convertirse en acto). Los personajes se crean porque se quiere, se ama la idea que se va concibiendo alrededor de ellos o se "retocan" a partir de seres reales cuyas historias creemos que merecen la pena. Si tienen fuerza y carácter, acaban adquiriendo vida propia, a veces hasta te dicen cuándo y cómo quieren que termine la historia.

La historia escrita en sí, no tiene porque ser algo que se escribe porque no puede hacerse, a veces se escribe después de haberse vivido. Es lo maravilloso de recrear una experiencia.

Yo no me atrevo a asegurar tajantemente si escribir es vivir dos veces o vivir la mitad. Creo que es una forma de vida o que forma parte dela vida del que lo hace y, personalmente, no lo asumo como una límite o una tara, todo lo contrario. Escribir es evocar lo vivido o crear historias o personajes imposibles de no ser imaginados y recreados por el escritor, y eso no impide vivir o llevar a la realidad ese mundo de ilusión, al contrario, muchas veces, ese mundo de ilusión se lleva al papel, pero antes ya se ha llevado a la práctica.
Me alegro de tu hallazgo de E. y me uno a ella en el postulado de llevar la ilusión a la práctica, yo lo hago cada día, no puede quedarse en el papel, porque si no, sí puede convertirse en una manquedad, pero no olvides que si quieres escribir, escribe; puede hacerse a la par que vivir. Fíjate, creo que sí, que escribir, es vivir más, más intensamente. Realidad y ficción forman parte del mundo del escritor, no está reñido lo uno con lo otro.

Los espectadores griegos no eran precisamente los que creaban las historias, sino, como bien dices, los que las presenciaban, y parte de lo que los llevaba a hacerlo (y aún hoy lo siguen haciendo) es el verse reflejados en algo de lo que presenciaban. El realismo, la verosimilitud de la que hablaba Aristóteles, la catarsis, el sentirse posible parte de eso que estaban viendo, ya les causase miedo o no, pero que les hacía estremecerse y temblar ante una escena o un diálogo... Un verso que atraviesa el alma como un torrente arrollador... Y después de la función, salir con el corazón más vivo, como al terminar una historia que, de una manera u otra, te remueve las entrañas.

Vive y escribe. Escribe y vive. Sueña mientras tanto.

Un abrazo muy fuerte.

Jorge Ampuero dijo...

Siempre hay paz y gozo interior cuando todo llega y se hace a tiempo.

Saludos ;)

María Blázquez dijo...

Pues sí, Jorge, aunque muchas veces nos queda ansia por haber hecho más y mejor.

Un cordial saludo.

El conocimiento es un amigo mortal dijo...

Hace tiempo un amigo le hizo a otro estas preguntas: ¿ Y si durmieras, ahora, que tanto cuesta conciliar el sueño ? ¿ Y si en tu sueño soñaras ? ¡ Y si soñaras que encuentras el rostro que has buscado por todas partes ? ¿ Y si cuando despertaras tuvieses a esa mujer a tu lado ? ¿ Entonces, qué ?

Un centimetro es una distancia insalvable, si uno es un cobarde y ella está ciega - le contestó -.

El conocimiento es un amigo mortal dijo...

Menudas vacaciones, María. Y yo aquí trabajando, hablando solo como los locos...

Un abrazo.

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